Siempre me ha gustado desmontar aparatos, entender cómo funcionan y luego construir cosas nuevas. KIKAIMA nace de querer unir ese interés por la mecánica y la programación con mi trabajo artístico y mis inquietudes. Me interesa tanto construir la herramienta como entender lo que puede llegar a hacer, y descubrir en el proceso las reflexiones que se me plantean.
Hay algo que siempre me ha intrigado al dibujar: lo azaroso, entendido como todo aquello que escapa al control del artista. Puedo decidir cómo hacer una pincelada, pero no controlar cada pelo del pincel, ni cómo se comportará cada gota de tinta. Son esas eventualidades las que dan a una obra parte de su identidad y la hacen única e irrepetible.
KIKAIMA es un proyecto en constante evolución con el que quiero explorar las relaciones entre el azar, la reproducción y los procesos de creación de un lenguaje estético. Busco desarrollar algoritmos para generar composiciones, pero también observar qué ocurre cuando una máquina ejecuta exactamente los mismos trazos sobre un soporte físico y descubrir qué accidentes surgen.
Hay cierta ironía en utilizar herramientas de inteligencia artificial, para desarrollar un sistema que busca precisamente lo contrario de la generación de imágenes mediante IA. No quiero generar una imagen digital que simule una obra para después imprimirla. Quiero utilizar algoritmos para construir un lenguaje estético y trasladarlo al papel mediante herramientas y técnicas pictóricas tradicionales, estudiando lo que sucede entre la precisión de las instrucciones y la imprevisibilidad de su ejecución.
No quiero definir de antemano una estética cerrada. El propio desarrollo de KIKAIMA, sus limitaciones, errores y descubrimientos van abriendo nuevas posibilidades. Lo que comienza como una prueba mecánica puede acabar convirtiéndose en otra línea de investigación, como ocurrió con KIKAIMA X MICHI a partir del desarrollo de KIKAIMA X SUMI. Para mí, el proceso es tan importante como las obras que puedan surgir de él. KIKAIMA no persigue un resultado definitivo, sino explorar qué ocurre cuando la programación, la mecánica y lo material se encuentran, y cuánto espacio queda para lo inesperado.